"Márchate. Esta tierra está maldita. Mientras permaneces en ella te sientes en el centro del mundo, te parece que nunca cambia nada. Luego te vas un año, dos... y cuando vuelves todo ha cambiado. Se rompe el hilo conductor, no encuentras a quien querías encontrar, tus cosas ya no están. Has de ausentarte mucho tiempo, muchos años, para encontrar a tu vuelta a tu gente, la tierra donde naciste. Pero ahora no es posible, creo que estás más ciego que yo.
La vida no es como la has visto en el cine, la vida es más difícil. Márchate. No quiero oírte más, sólo quiero oír hablar de ti.
Y hagas lo que hagas, ámalo como amabas la cabina del Paradiso cuando eras niño."
Y hagas lo que hagas, ámalo como amabas la cabina del Paradiso cuando eras niño."
Si tuviera que escoger una sola palabra para definir esta magistral película, Cinema Paradiso, sería "oda". Es una bella oda al cine y a la vida, aunándolas primorosamente además, haciéndonos sentir de forma muy entrañable ese paralelismo, esa conexión especial que a veces existe entre ambas, a los amantes de este arte. Además es cuidadosa en cada uno de los detalles, describiendo una muy reconocible infancia y adolescencia y mostrándonos una identificable vida en el pueblo con todos los personajes característicos de él (dentro de la semejanza que nos permite el umbral de tiempo y la época), sin olvidar hacer una divertida y cariñosa sátira de los conciudadanos y la sociedad. Y qué sería del aprendizaje vital sin la figura de un referente. La película se narra precisamente emanando de esa conmovedora relación aprendiz-maestre, tendiéndose siempre ambos toda la protección que se pueden dar el uno al otro. Son notables también los sabios consejos de experimentado adulto a desconcertado adolescente haciendo, en ocasiones, alusiones a frases de cine, unificando pasión e inspiración con la vivencia personal.
Todo esto, acompañado de una preciosa y emotiva banda sonora, hace que no me quede otra opción que recomendar con mucho gusto esta maravillosa y genial película de la historia de una vida.
Está claro que ya estoy tardando el verla...
ResponderEliminarLa BSO es mítica. Ya te contaré.
Hola Ana. Verdad como la vida misma, irte para olvidarte de donde viniste y ser libre por ello, irte para recordar siempre de donde has venido.
ResponderEliminarPero siempre recuerdas.... aunque no lo digas, pero en silencio sigues escuchando las olas, sigues allí. Con tu mar y con tu gente.... aunque ya no sean los mismos. Todos nos hemos ido y todos hemos vuelto de una o de otra forma. Es la película de nuestra vida con nuestra inocencia, nuestras experiencias, nuestros éxitos y nuestros fracasos, nuestro primer beso y los que nunca dimos, nuestra juventud y nuestro orgullo y humildad... nuestra vida al fin y al cabo.
Espero volver, volver donde rompen mis olas, donde el mar no tiene fin, donde cuando los turistas se van, el mar vuelve a ser nuestro, para que lo cuidemos como siempre hicimos, porque nosotros nos fuimos pero él se quedó esperando paciéntemente a que volviéramos todos y cada uno de nosotros. ¿sabes una cosa Ana? sonríe al volver a vernos. Lo sé.